Si bien las marchas envían un mensaje social importante, es imprescindible pasar de lo simbólico a lo practico.
Hoy, cuando dos semanas han pasado desde que se realizo la multitudinaria protesta en contra del secuestro, es posible analizar sus efectos en un ambiente mas reposado. Podríamos empezar por señalar la manifestación, como un gran despertar de una sociedad que se percibía indiferente ante el acecho generalizado del crimen en todas sus facetas. Lo mejor de la marcha fue que se marcho; valga la redundancia.
Debe señalarse que es poco común este tipo de manifestación. La marcha fue creada como método de protesta contra el establecimiento oficial. Como una herramienta del pueblo para expresar descontento con los gobiernos. Movilizarse en contra del crimen no es usual; es mas, en realidad las marchas en contra del crimen son una mala interpretación del sentido real de la misma marcha. Al ser responsabilidad del estado, proveer bienestar y seguridad al pueblo que gobierna, toda manifestación de inconformismo de ese pueblo, es producto de las carencias del gobierno administrador. La ciudadania lidia con el gobierno y el gobierno lidia con la delincuencia.
En el caso de Colombia, la gente se pronuncio para exigir el fin del secuestro y la liberación de los plagiados. La marcha debe entenderse como una protesta, quizas indirecta, contra este gobierno y todos los anteriores recientes; una censura a su incapacidad de contener y neutralizar el accionar de las organizaciones criminales. Mal hacen los gobiernos, el central y los regionales, al pretender endosarse una causa que es provocada por sus falencias historicas.
Es por eso que la marcha real de los colombianos ha de ser en Octubre. En las elecciones locales. Es ahí cuando el pueblo tendrá su oportunidad de pasar de los simbolismos a las acciones concretas. Depositando el voto por aquellos gobernantes dispuestos a contener el crimen, y a no ser selectivos al hacerlo. El secuestro no es una actividad independiente en Colombia; hace parte de un gran andamiaje delictivo que incluye: narcotráfico, guerrillas, para militarismo, corrupción, y muchos otros. Para acabar con uno, se debe acabar con todos.
Parte de la crisis social que vive el país se debe a que sus ciudadanos desconocen la dimensión real del poder que poseen a través del sufragio. Solo así se entiende el mal uso que de el se hace. Encima de los múltiples delitos electorales, tan comunes en épocas de votación, existe un desprecio popular hacia el voto, que se ha venido acrecentando en las ultimas elecciones.
Véase el caso de Cartagena en las elecciones del año 2006. Como rechazo a los candidatos , especialmente al señor Nicolás Curi, se realizo una gran movilización a favor de la abstención. El resultado fue que Nicolás Curi, con apenas 50000 votos, tan solo un 10% de la población votante, de todas formas gano. La abstención del 77%, fue una protesta completamente inútil.
Algo parecido ocurrió en las elecciones presidenciales, donde la abstención alcanzo el 65%. El Presidente Álvaro Uribe, que barrio a la oposición, fue de todas maneras incapaz de cautivar a la mayoría de los colombianos. En cifras finales, por el presidente solo voto entre el 20 y el 25% de los votantes. Ni hablar de las recientes consultas internas, ahí la abstención supero el 90%. La gran mayoría de colombianos, o esta siendo indiferente, o esta desinformada sobre el efecto real de la abstención.
Hacerse el loco ante los problemas no contribuye a resolverlos. La apatía es la aliada numero uno del crimen en Colombia. Por eso, regresando al comienzo de este escrito. Lo mas importante fue haber marchado. Ahora hace falta mantener esa energía y dejarla correr en una gran movilización en Octubre próximo. En las elecciones, donde las manifestaciones ciudadanas si tienen efectos concretos y contundentes.
Ñapa: Declaración del Ministro de Defensa sobre el resurgimiento de grupos paramilitares, suena bastante parecida a una que señalaba que en el Putumayo, ya no quedaba una sola mata de coca.
Eduardo Plata Yidios
platayidios@gmail.com
sábado, 21 de julio de 2007
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